top of page

Circuitos sobrecargados: ¿Por qué las personas inteligentes tienen bajo rendimiento?


Ejecutivo estresado frente al computador, atendiendo llamadas y correos al mismo tiempo

La escena es familiar: notificaciones que no paran, reuniones encadenadas, el correo electrónico abierto como una ventana permanente y la sensación de que nada se termina. Para muchos líderes, esta es la rutina diaria.


El psiquiatra Edward Hallowell, en su artículo para Harvard Business Review, definió este fenómeno como rasgo de déficit de atención (ADT): una condición neurológica inducida por la vida moderna que está afectando a miles de profesionales en las organizaciones.


Los síntomas del ADT

Aunque no es un trastorno clínico como el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad), el ADT comparte varios síntomas que deterioran el rendimiento ejecutivo:

  • Distracción constante: dificultad para concentrarse en una sola tarea, sensación de “mente dispersa”.

  • Frenesí interior: aceleración mental permanente, con pensamientos que saltan de un tema a otro sin orden.

  • Impaciencia y frustración: incapacidad para esperar, irritabilidad creciente frente a interrupciones mínimas.

  • Problemas de organización: dificultad para priorizar, olvidos frecuentes, sensación de estar “apagando incendios” todo el tiempo.

  • Gestión ineficaz del tiempo: jornadas largas que terminan sin logros claros ni avance estratégico.

  • Rendimiento inconsistente: momentos de gran brillantez creativa alternados con caídas abruptas en productividad.


Estos síntomas no son un reflejo de falta de capacidad, sino de un cerebro saturado de información que entra en “modo supervivencia”. Allí, los lóbulos frontales —responsables de la planificación, la organización y la toma de decisiones— dejan de funcionar a su máximo potencial.


El talento oculto tras la sobrecarga

Hallowell subraya que quienes padecen ADT suelen ser también altamente creativos, resilientes e ingeniosos. Tienen una gran capacidad para improvisar bajo presión y aportar energía nueva a sus equipos. Pero si no logran gestionar la sobrecarga, ese potencial queda eclipsado por la desorganización y la fatiga mental.


Cómo gestionarlo

A diferencia del TDAH, que puede requerir tratamiento médico, el ADT puede abordarse con cambios en la forma de trabajar:

  • Crear espacios libres de interrupciones para el trabajo profundo.

  • Reducir la multitarea y priorizar lo esencial sobre lo urgente.

  • Delegar y redistribuir responsabilidades.

  • Fomentar culturas de transparencia donde hablar de la sobrecarga no sea un tabú.

  • Emparejar talentos con tareas en lugar de forzar a todos al mismo estilo de trabajo.


En Powernap25 vemos el ADT como una señal de alerta y una oportunidad. No se trata de debilidad individual, sino de un síntoma organizacional que puede transformarse si se combina:

  • Mindfulness Corporativo, para entrenar la atención y calmar el frenesí interior.

  • Liderazgo consciente y humano, para crear entornos de trabajo más sostenibles.

  • Inteligencia Artificial aplicada, para liberar tiempo de las tareas repetitivas y dar espacio al pensamiento profundo.


Reconocer los síntomas es el primer paso para dejar de ser gestionados por el ADT y empezar a gestionarlo con inteligencia y humanidad.



📖 Lectura recomendada:

bottom of page